sábado, 28 de septiembre de 2013

Artículo de opinión. Del colonialismo forzado al colonialismo autoinducido. Por William Castillo Pérez

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Óptica Socialista
Opinión



El próximo día 8-D, iremos nuevamente a las urnas para elegir alcaldes y concejales, queremos ganar y ganaremos, así sea, con una ventaja mínima pero ganaremos, pero yo particularmente quiero ver expresado en esa votación la siembra e internalización del proceso revolucionario bolivariano socialista en la conciencia del pueblo venezolano. Es este, un deseo que en las últimas elecciones, no ha sido posible. Por el contrario, me ha dado un desagradable sabor a pérdida, especialmente con la derrota sufrida en la gobernación del estado Lara, cuando un electorado no fue capaz de discernir la acertada selección entre un candidato que representaba la verdad, la honestidad y el amor por su pueblo, y otro candidato que exhibía y exhibe un abultado prontuario de delitos y traiciones contra el pueblo y la patria, mal camuflados en una escaza capacidad histriónica.
Decimos que en general hemos quedado con un amargo sabor a pérdida, porque después de los inmensos y duros esfuerzos desplegados por el Presidente Chávez y los revolucionarios, pareciera que el venezolano tiene internalizado o pudiéramos decir, tan imbricado en su ser la mala semilla que nos sembraron los barbaros invasores desde hace 521 años. Esa fatídica semilla, que se puede resumir en dos tareas básicas para los hombres y mujeres de esta maltratada Abya Yala, primero, ser secularmente un esclavo y segundo, ser el consumidor seguro que  concreta la ganancia y el poder del hegemónico imperial de turno.
De nada ha valido la vida desgastada y entregada por el Presidente Chávez, para dotar al venezolano, del buen vivir y la mayor suma de felicidad posible, porque no hemos podido enseñar al pueblo, que solo con esfuerzo y honestidad -con ellos mismos, sus semejantes y la patria- se puede superar de la miserable vida que nos han impuesto por siglos. Muestra de ello, es la actitud asumida por el pueblo cuando llegó la revolución haciendo esfuerzos para superar los males heredados de los malos gobiernos de la cuarta república,  esa actitud quedo marcada por la identificación del venezolano otrora excluido con la revolución bolivariana, ello mostrado con el uso entusiasta, de las franelas  y gorras rojas con los logos de la revolución que lucían con orgullo cuando estábamos en reuniones y marchas políticas y que sobretodo los pobres los usamos hasta decolorar el intenso rojo de nuestro símbolo. Ese mismo pueblo fue capaz de rescatar a su Presidente secuestrado, y resistió con decisivo estoicismo el paro petrolero y otro ataque de la canalla oposicionista.
Pero cuando el Presidente Chávez y la revolución,  nos fue mejorando el poder adquisitivo, nos fue alimentando mejor, nos fue dotando de vivienda nos dio mejor asistencia medica y gratuita,  dota a nuestro hijos, de útiles escolares, alimentación en las escuelas, computadoras, transporte asequible y pensión para nuestros viejos, nos dio  medicinas para combatir y poner a raya enfermedades catastróficas,  a bajo precio y hasta gratuitas, pero también nos dio acceso a la educación y formación para el trabajo y el conocimiento en forma gratuita y de mucha calidad, nos dotó de empleo seguro y distribuyó la riqueza petrolera con  equidad, hasta pudimos adquirir carro, aire acondicionado, y otros artefactos del hogar a precios subsidiados. Pero después de lo antes descrito, pareciera que concluimos, que no necesitábamos ayudarnos con las camisas y franelas y gorras rojas regaladas en los actos políticos, porque ya teníamos poder adquisitivos para comprar las mismas prendas de vestir, pero de cualquier otro color hasta el blanco, el amarillo y el verde.
Contrario a la lógica, en lugar de asumir que ya éramos libres soberanos y dueños de nuestro destino; influenciados -tal ves-  por la secular mala semilla del bárbaro conquistador, y nuestra pobre ideologización, simplemente creímos como auténticos parejeros que ahora habíamos "ascendido" a la categoría clase media, y quien sabe, si también podríamos pasar por ricos. En consecuencia a fuerza de  intoxicación por matrices opinión de los medios de comunicación de la oposición, nos lanzamos a los brazos de la oposición, para tal vez creernos, que ellos nos podrían aceptar, si le damos nuestro voto para elegir a su majunche, quien raudo y veloz saldrá a entregar el mandado a  su amo el imperio  y, nosotros ilusos, estaremos siendo protagonistas de nuestra propia muerte, porque el capitalismo es solo eso, muerte.
Esperamos con fe y constancia revolucionaria, que el gobierno y las autoridades políticas de la revolución conviertan el país en un aula abierta, activada y eficiente en la creación del nuevo venezolano, dotado de una  conciencia humanista y blindada contra la mala semilla del imperio y su engendro mayor,  el capitalismo.
¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOBERANA Y SOCIALISTA!
¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
¡CHÁVEZ VIVE!
¡LA PATRIA SIGUE!
William castillo Pérez (elindio)

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