lunes, 22 de enero de 2018

¿Por qué China va a enmendar su Constitución?

Óptica Socialista
Noticias internacionales


Xi Jinping ofreciendo un discurso

Las autoridades chinas se apuntan a transformar la Carta Magna incluyendo algunas ideas del actual dirigente del partido y presidente del país, Xi Jinping.
El mando supremo del Partido Comunista de China ha propuesto enmendar la Constitución del país en el pleno del Comité Central del Partido Comunista, clausurado esta semana. Se creará un órgano especial anticorrupción subordinado solo al mando político supremo.
Según informa el periódico oficial del Comité en inglés, Global Times, la nueva redacción debe reflejar unos "importantes logros teóricos, principios y mandamiento políticos" aprobados en el 19 Congreso del partido en octubre pasado". Entre estos cambios a insertar destacan los pensamientos del actual dirigente del partido y presidente del país, Xi Jinping, sobre el "socialismo con rasgos chinos en la época moderna".
La Constitución vigente menciona por nombres a solo dos líderes históricos del país: el fundador del Estado actual, Mao Zedong, y el impulsor de las reformas económicas Deng Xiaoping.

"El último logro del marxismo"

El pleno ratificó que "las ideas de Xi Jinping sobre el socialismo con rasgos chinos en la época moderna representan el último logro del marxismo y la ideología dirigente, que el partido y el Estado mantendrán por mucho tiempo", según el comunicado difundido a su cierre.


Los históricos líderes chinos Mao Zedong (I) y Deng Xiaoping (D), estrechan sus manos

La Constitución vigente fue adoptada en 1982. En la última ocasión que esta ley fundamental fue enmendada, en el 2004, se incluyeron las garantías de la propiedad privada y los derechos humanos. Para el próximo mes de marzo el mando político del país tiene programado convocar una Asamblea de Representantes Populares de Toda China, que es la única autoridad que tiene derecho a enmendar la Carta Magna.

"Xi Jinping se perpetua en la historia"

En comentarios ofrecidos a RT, el experto Alexéi Máslov, director de la Escuela del Orientalismo de la Escuela Superior de Economía, calificó esta iniciativa como un paso muy importante porque "la Constitución china es una cosa inmovible" y solo las citas de Deng Xiaoping habían aparecido en ella. Algunas ideas de Jiang Zemin y Hu Jintao surgían sin mencionar sus apellidos.
"Es decir, por primera vez desde la época de Deng Xiaoping estará inscrito en la Constitución un apellido nuevo", resaltó. La personalidad de Xi Jinping se perpetua en la historia". En este sentido, las ideas de Xi ya fueron insertadas en el estatuto del Partido Comunista de China en octubre del 2017.

Nombre eterno para una China globalizada

"Antes de que llegara al poder Xi Jinping, solo dos personas habían sido eternizadas en el estatuto del Partido: Mao Zedong y Deng Xiaoping", recordó en comentarios a RT el colaborador de la Academia de Ciencias Sociales de China, Yevgueni Gráchikov.
Según su estimación, esta situación confirmaba el apego de los últimos gobernantes chinos a los principios políticos propuestos por Deng: el hincapié en el desarrollo económico y un rumbo cuidadoso en la política exterior.
Con Xi, China ha llegado a ser una potencia mundial, ha alcanzado ciertos éxitos económicos y ha vuelto a priorizar la política en las relaciones internacionales. Pekín propone proyectos globales como 'Un cinturón, un camino', desarrolla la colaboración política con distintos países del mundo en busca de satisfacer los intereses nacionales y aumentar el potencial bélico. De esta manera, la idea de la grandeza china se impone sin negarse la herencia de Deng en lo relacionado con la economía de mercado.

Lucha anticorrupción



Extradición del empresario Lai Changxing, procesado por corrupción, desde Canadá

El cambio clave será la institución de un órgano "centralizado, prestigioso y muy eficaz" de lucha anticorrupción que concentre las funciones de control de los funcionarios del partido y los del Estado, incluidos aquellos sin afiliación comunista.
En el primer lustro con Xi en la Presidencia 1.300.000 personas fueron condenadas por delitos de corrupción, unos 10.000 de ellos a muerte. Sin embargo, la autoridad anticorrupción existente ha sido restringida en su actividad con los miembros del partido.
Por medio de una ley, en noviembre pasado fue fundada la Comisión Nacional Controladora, el órgano supremo de lucha contra la corrupción y el abuso de poderes en todos los niveles. Ahora se propone expandir sus poderes a todos los funcionarios y empresarios.
Los partidarios de la reforma quieren que esta nueva estructura no sea subordinada al Tribunal Popular Supremo ni tampoco a la Fiscalía, o al Gobierno, sino al Consejo de Estado, y obtener el derecho a toda clase de inspecciones, detenciones y arrestos.
Fuente: Rusiatoday/22/01/18
Compilador. William Castillo Pérez

domingo, 21 de enero de 2018

Artículo de opinión. Y pasaron 10 días y ¡Maduro! los volvió a derrotar. Por Rafael Tortolero

Óptica Socialista
Opinión

Pasaron los diez días para la presunta caída del presidente Maduro y lo único que cayo, fue el endeble andamio, donde los traidores de oficio y sus irracionales argumentos, colocan sus frustraciones y cuenta con vano afán sus fracasos acumulados.
En ese orden de ideas, no solo fracasaron en sus predicciones, sino que además fracasaron en las acciones terrorista planificada en los tanques de pensamiento del imperialismo para ser ejecutadas, por un grupo de ideologizados héroes infelices, los cuales fueron intencionalmente delatados por sus jefes políticos criollos, con el fin de provocar el caos y así construir sobre su cadáveres, un mito justiciero que sirva a los fines de acusar al Gobierno Revolucionario de inhumano y asesino.
Por lo antes expuesto, es que en la prensa contra socialista, no hace mención de los oficiales heridos y caídos a manos de los delincuentes antes señalados, por el contrario, intentan descalificar sus acciones y pretenden presentarlos como asesinos a sueldo.
Tal situación demuestra, que en la oposición son pocos los que piensan y muchos los que envisten con torpeza y sirven de carne de cañón para alimentar las alimañas perversas que siguen apostando a la violencia como el camino para tomar el poder, aunque que nunca arriesgaran ni un ápice de su estado de confort en pro del logro de sus patéticas ambiciones.
Nuevamente quedaron desnudos en sus intenciones los terroristas y golpistas, otra vez se equivocaron en el cálculo político de complicidad manifiesta con lo más violento y atrasado del oposicionismo y sus facciones de ultra derecha y neo oposición adheridas de la ultra izquierda desechada por nuestro socialismo bolivariano, revolucionario y constructor de futuro.
Por ello, la dirigencia opositora acuden a la necrofilia que les caracteriza y con ella a la evasión de toda responsabilidad sobre los condenables actos violentos de sus legionarios ideologizados, narcotizados y marcados por lo más oscuros sentimientos de odio inoculados, que invoca a un extraño Dios de Israel, que les inspira la muerte y la destrucción de todo aquello que le contradiga a su paso.
Ahora, qué van a decir los irresponsables del teclado al servicio de la ultraderecha y los presuntos comunicadores de la TV oposicionista (Globovision, Venevision y Televen) que desde tempranas horas de la mañana atacan al gobierno con un lenguaje claramente contrario al Estado y la Paz. ¿Seguirán apoyando a los violentos desde su compartida creencia en ese Dios vengador? O ¿Con la cobardía de costumbre se escudaran tras la letra de sus guiones insolente y entre medias verdades y muchas mentiras seguirán disparando sus frustraciones contra el pueblo y el Presidente Maduro?
Las respuestas a las anteriores interrogantes son obvias, demostrables y claramente observables. Sin embargo, en base a los resultados podemos asegurar que los comunicólogos de la oposición continuaran descalificando el dialogo sustancial y profundo con el gobierno, el cual ineluctablemente los llevara al reconocimiento del Estado Bolivariano y con ello a la confesión concreta de todos sus errores.
Por ese motivo, los opositores no acudieron al encuentro final del dialogo en República Dominicana, y aunque delataron a los violentos y en lo aparente se distanciaron de la impolítica, a pesar de sus esfuerzos, han dado contra marcha por orden de las minorías violentas que los gobiernan a través de las redes sociales.
Por último, me quedan algunas interrogantes; Cómo interpretamos la ausencia de los opositores: ¿Cómo el reposicionamiento de los violentos dentro de la MUD? o ¿Cómo el despegue de la candidatura presidencial de Ramos Allup?
La respuesta ya salieron al aire, los violentos seguirán dando vuelta sobre sus ejes secos y rechinantes, repitiendo los mismos errores de todo aquel cuyo ego no le cabe en el cuerpo y enviste cual miura sin pensar que hay detrás de los capotes de la muerte. Mientras los viejos zorros y camaleones de la jurásica AD ocupan los espacios de poder.
Ellos seguirán de derrotas en derrotas y los bolivarianos continuamos en nuestra lucha por la felicidad, con la vida como proyecto, de la mano del plan de la patria como guía y bajo conducción de un Presidente Indestructible.

Artículo de opinión. Sres. pendejos ilustrados. (Betancourt dixit): «¡fauna de añoradores del paraíso perdido del 23 de enero!». Por José Sant Roz

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Óptica Socialista
Noticias nacionales







La oligarquía no recoge sus bajas del campo de batalla
y estará siempre dispuesta
incluso a vender la soga
con que la van a ahorcar.
Lenin
Uno siempre piensa con mucha benevolencia hacia los ignorantes, estúpidos y habladores de pasillo que opinan de todo con grandilocuencia, con absoluta fe en sus bazofias dichas además con estrafalaria pompa y exquisita soltura.
(Señores de la oposición conozcan este hecho: No hubo nunca jamás un hombre que odiase más la fecha del 23 de enero de 1958, que Rómulo Betancourt. Lo he dicho mil veces y lo probaré una vez más).
Entiendan, pequeñas y dulces criaturas, eufóricos ignorantes, que cuando un gobierno no se pliega a los intereses gringos, éstos le envían la siguiente y escueta nota: "Haré de ti un monstruo, y cuando esa idea haya calado en el mundo, llegaré y te daré un tiro en la nuca. Y seré aplaudido por el mundo civilizado y además agradecido por muchos de tus propios ilusos que hoy te apoyan obcecadamente. Sépalo…".
Si en el mayor de los surrealistas ensueños, el señor Óscar Pérez hubiese logrado dar un golpe de estado provocando una gran matazón de gente, inmediatamente habría sido reconocido de primerito por el KKK (EE UU), HRW, Amnistía Internacional, la OEA, la misma ONU, la Unión Europea, el grupito de Lima,… El coronel Marcos Pérez Jiménez en su alzamiento contra Isaías Medina Angarita mató a gran parte de los estudiantes de la Academia Militar de Venezuela. Esto lo deben saber los militares del presente y si quieren hagan un gran trabajo de investigaciones sobre este horrible hecho. Isaías Medina Angarita había sido un insigne y amado profesor de la Academia Militar de Venezuela. Inmediatamente, los que estaban impulsando la creación de la OEA enviaron una sólida felicitación a don Rómulo Betancourt y al coronel Marcos Pérez Jiménez. La gente hoy no saben cómo se llegaron a amar (entre 1945-1948) Betancourt y Pérez Jiménez, apoyados en todos sus planes por el bandido de Nelson Rockefeller.
El golpe del 18 de octubre de 1945, pues, contra Isaías Medina Angarita fue todo un éxito gracias a la "bendita" mano de Harry (El Sucio) S. Truman. El mismo Truman que luego derrocará a Rómulo Gallegos. Dwight D. Eisenhower será quien le dará el toletazo de gracia a Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958: "-A usted se le ha acabado el contrato, amigo", le mandó a decir con el doctor Gonzalo Ramírez Cubillán. Pérez Jiménez llegó a creer que él podía gobernar soberanamente Venezuela y se puso a hacer planes en los que no tomó en cuenta a Estados Unidos, ¡insólito!, y luego del congreso de Panamá de 1956, ¡Dwight D. Eisenhower viene y le da contundente palo cochinero!
Señores exquisitos estudiosos de la historia, curiosos, embadurnadores de revistas y periódicos, investigadores o habladores de pasillo: Quien realmente tumba gobiernos en el mundo, se llama Estados Unidos. Los gringos van por el mundo mirando que se cogen, cómo se adueñan de los recursos del planeta, qué plan se adecúa para imponer sus políticas en cada región y llevan el famoso stick que prestamente manejaba don Teodoro Roosevelt, etc. (Por cierto, Rómulo Betancourt sentía un orgásmico pánico por ese stick de don Teodoro: lo pueden leer en su obra "Venezuela, política y petróleo"). Ese fue el stick con el que jodieron a Cipriano Castro y nos impusieron a Juan Vicente Gómez; el mismo stick con zurraron horriblemente a los colombianos y les quitaron el Canal de Panamá. Nada menos. Cuando a Betancourt le nombraban el stick de Teodoro se cagaba.
A partir de 1958, contra Rómulo Betancourt hubo muchos intentos de golpe de estado pero todos fracasaron porque no contaban con el apoyo del Departamento de Estado norteamericano. Todos los golpes de Estados en América Latina fueron obras de aberrados, abominables y sicópatas militares que contaban con el visto bueno de la Casa Blanca para hacer con sus pueblos lo que les diese la gana. Millones obreros y campesinos segó y ha segado la mano criminal del imperio gringo con apoyo también de los poderes imperiales de Europa, y siempre estos malditos están hablando de crisis humanitarias, de terrorismo en su contra, de derechos humanos, libertad y democracia además de otras monsergas en sus delirios invasores y homicidas…
Y todo esto viene a propósito, ahora cuando celebramos sesenta años de la caída de Pérez Jiménez. Poco después de derrocado, confesó el dictador: «Yo acabé haciéndome enemigo de Estados Unidos, Colombia y las compañías petroleras y fueron éstos los que me tumbaron».
El 23 de enero sale el dictador, con siquiera tiempo para cargar con algunos trajes. Se dirige a La Carlota de madrugada donde le espera el 7-ATI, con el Escudo Nacional de lado y lado: el avión que también fue nave presidencial de Harry (El Sucio) Truman. Se retira, pues, escotero, a República Dominicana, con su mujer doña Flor de Chalbaud, sus hijas, su suegra doña Angelina Castro Tejera y el coronel Alberto Paoli Chalbaud (primo de doña Flor). Cuando el dictador está ascendiendo al avión, con los motores encendidos, unos oficiales que se le cuadran para despedirse, le preguntan: «General, ¿y a quién nombramos?» Pérez Jiménez les grita: —¡Escúchenme bien: Roberto Casanova, Abel Romero Villate ni Pedro José Quevedo sirven para encargarse del nuevo gobierno. Miren, búsquense a Wolfgang Larrazábal. Él es un hombre sencillo, tranquilo, simpático y el menos complicado de todos. Nómbrenlo para que dirija una junta de gobierno. Ese es el mejor. Que Dios los proteja. Adiós!"
El pueblo de Caracas continuaba temeroso de participar activamente en las luchas callejeras. No aparecían realmente los dirigentes revolucionarios necesarios, con las ideas claras, para enrumbar al país ante la nueva realidad nacional. Ocurrió en lo interno y con el tiempo, un fenómeno que merece investigarse: casi todos los funcionarios importantes del perezjimenismo pasarán a formar parte del régimen victorioso que asumiría Rómulo en 1959. Los jueces seguirían en sus cargos, las llamadas fuerzas vivas seguirían siendo las mismas, la gente de la prensa que guardó silencio durante la dictadura y visitaba regularmente a Pérez Jiménez en su Presidencia (por ejemplo, Miguel Otero Silva, Miguel Ángel Capriles, Luis Teófilo Núñez…), seguiría con los mismos directores; entre los sindicalistas que pasarían luego a vivir en el Country Club (y que en pleno gobierno adeco, ante cualquier estornudo de un general en algún cuartel amenazaban con echar a la calle un millón de obreros), y que emularían durante cuatro décadas al coleccionador de leones, monos y tigres, estaba José González Navarro.
A Betancourt se le había explicado en Washington que se quería un gobierno como el de Pérez Jiménez en sus primeros años, pero con cierta apertura hacia los partidos democráticos y con ninguna participación de los comunistas. Que lo mejor era mantener la misma estructura, e ir haciendo todo lo posible por ganarse, para esta nueva etapa, a los militares perezjimenistas. Por ello, el general Moreán Soto declararía: —¡Qué sabio es Betancourt! Ha sido capaz de convencer a los oficiales perezjimenistas de la necesidad de la democracia y se los está trayendo a todos. ¡Cómo los atrae, cómo los convence! Parece un mago, un hipnotizador". Por su parte los oficiales perezjimenistas dirán: "¡Betancourt está entrando por el aro, está coincidiendo con nosotros…!"
A mediados de febrero había llegado desde Nueva York la misma orden que se impartió contra la Junta Patriótica, esta vez con relación a Hugo Trejo: "No conviene para la democracia ni muchos menos para los partidos, hay que sacarlo del juego".
Ciertamente, por un lado, el 23 de enero de 1958 fue un arreglo político para que las cosas continuaran tal cual las dejaba Pérez Jiménez. Más aún, todos los militares que habían participado en el alzamiento contra el dictador, quedarían marcados como sediciosos, y rápidamente serían puestos en cuarentena. Se habían convertido indudablemente en elementos peligrosos para la estabilidad del país, y por eso un grupo de altos oficiales que nada había hecho en contra de la tiranía, sería el que tomaría el timón en los altos mandos de las Fuerzas Armadas.
¿Quiénes estaban dictando estas normas?, pues el imperio, porque los cargos claves los tomó la burguesía, el poder económico. Los que toman el poder ya han decidido que el país debe seguir funcionando en lo social y en lo económico, como lo venía haciendo desde el Siglo XIX. Los asesores de la Junta de Gobierno, José Giacopini Zárraga (último ministro de Hacienda de Pérez Jiménez), Edgar Sanabria y Alirio Ugarte Pelayo (de URD), todos ultra conservadores, auspiciaban la conformación de un gobierno que ni remotamente oliera a revolución, para que en Estados Unidos se entendiera que prácticamente entre nosotros nada había cambiado.
De inmediato, los oligarcas se movilizaron, el presidente de Fedecámaras (o Fedécame, como le decían), Ángel Cervini, propuso una tregua obrero-patronal a los sindicatos para que no hicieran huelgas, lo que resultó una verdadera patraña para robarle combatividad al proletariado y con ello reducir los riesgos de un verdadero cambio revolucionario.
La gesta más chabacana de aquella acción, digna de ser estampada en los anales de AD, vendría luego: se trata de una expresión de Gonzalo Barrios y que los partidos Acción Democrática y Copei han celebrado mucho: el 23 de enero se encontraba este ambiguo personaje de Gonzalo Barrios durmiendo en un lujoso apartamento en Nueva York, al cual van con frecuencia Betancourt y Jaime
Lusinchi. Muy de mañana le notifican la buena nueva; el ex secretario de Gallegos, al enterarse, exclama: —"Caramba, ¿a quién se le ocurre tumbar a un dictador a estas horas de la madrugada?" Los dos políticos irrumpen en carcajadas espantosas, vulgaridad inefable profundamente arraigada en el partido del pueblo.
Entre las semanas siguientes comienzan a llegar oleadas de exiliados, y el más numeroso grupo proviene de Costa Rica, en un avión que ha puesto a la disposición el conocidísimo agente de la CIA «Pepe» Figueres. En él vienen, entre otros, Raúl Leoni, Domingo Alberto Rangel, Carlos Andrés Pérez, Octavio Lepage, Antonio Léidenz, Guido Grooscors. Cada connotado líder que va llegando, pronuncia un espectacular discurso en el aeropuerto de Maiquetía, que es retransmitido por las radiodifusoras más poderosas a toda la nación. Los discursos más vibrantes fueron los de Jóvito Villalba y Rafael Caldera. Sobre el discurso de Jóvito, le llegó a Rómulo un minucioso informe: Habló de Estados Unidos, censurando su política de apoyo a los dictadores y de tacañería para ayudar el desarrollo de Latinoamérica. Exaltó al pueblo norteamericano y a la buena política roosveltiana de la buena vecindad. Habló de sí mismo. Se refirió a su largo contacto —de 17 años— con la universidad. Sus primeros estudios seguidos desde la cárcel; los segundos estudios seguidos desde el destierro. Dijo que era un eterno estudiante. Envió un saludo a todos, desde el clero hasta los comunistas.
Sabemos que Caldera salió a última hora de Venezuela, y que su partido no había luchado contra la dictadura; él lo explica de esta manera: «El papel básico de Copei en el derrocamiento del régimen, fue el mantenimiento de un clima de resistencia espiritual. Aunque fue silenciada por el terror, esa resistencia fue necesaria para que florecieran en esta feliz oportunidad las brillantes jornadas que nos han devuelto el crédito y el afecto de los pueblos hermanos de América».
Jóvito, ante cinco mil personas que le esperaban, exclamó: «Este no es un golpe frío sino la lucha hombro a hombro del pueblo, al lado de la juventud militar».
Como dentro del traumatizado aparato de gobierno han quedado enquistados jefes del pasado, como los coroneles Roberto Casanova y Abel Romero Villate, el «genial» oligarca Arturo Sosa, a quien le tocará jugar un papel crucial en la democracia, propone que se les dé a cada uno cien mil dólares para que se vayan y cojan las de villadiego.
Estas genialidades se pagan muy bien en Venezuela, de inmediato Arturo Sosa, gran camaleón de las finanzas nacionales y del Grupo Vollmer, fue premiado adjudicándosele el Ministerio de Hacienda. Así comenzó funcionando la Junta de Gobierno presidida por un hombre totalmente inculto como Wolfgang Larrazábal. Por su parte, José Giacopini Zárraga, que venía ocupando desde el 10 de enero de 1958 el Ministerio de Hacienda, se lo traspasa a Sosa, el 24 de enero; éste recibe en Caja 2.580 millones de bolívares y un mil millones de dólares en reservas internacionales (sin contar lo de las regalías petroleras y lo relativo al Impuesto sobre la Renta). Hasta entonces, ningún presidente había acudido al crédito internacional para hacer frente a nuestros problemas económicos. En muy poco tiempo Sosa se encargará de dilapidar estos enormes recursos, y en Caja se descubrirá un faltante de mil millones de bolívares, a la vez que las reservas internacionales, para fines de 1958, caen a 801 millones de dólares.
Betancourt ordenó a su partido que se ejerciera toda la presión posible para exigir la ampliación de la Junta Patriótica. Ya Jóvito estaba dando piruetas verbales contra Estados Unidos sin esperar las órdenes impartidas por el Departamento de Estado para la farsa. Se había acordado en Nueva York, que tanto Rómulo como Jóvito, para confundir al pueblo utilizasen algunos latiguillos antiimperialistas. Ya sabían que en la medida que transcurriera el tiempo, se harían inevitables las divisiones dentro de los partidos, pero que había que adelantarse en cuanto al tema de la propaganda mientras se controlaban los puntos estratégicos del poder. Jóvito estaba desaforado por ser el primero en llegar a Miraflores. Con el Departamento de Estado, Betancourt, Villalba y Caldera acordaron que el vicepresidente Richard Nixon debía presentarse en Venezuela, lo que sería un gran acto de amistad del poderoso país del norte hacia nosotros. Era necesario hacer ver que Estados Unidos nada tuvo que ver con la dictadura de Pérez Jiménez, y que se estaba en condiciones de iniciar una nueva relación política y comercial, vigorosa y firme.
A Larrazábal se le escapa decir que pronto deben hacerse elecciones libres y directas, y aquello fue una bomba que rápidamente estremeció a todos los partidos: algo que además celebró con entusiasmo el pueblo.
El día 25 de enero, la Junta de Gobierno fue engrosada por dos civiles, Eugenio Mendoza (de los prominentes acreedores privados) y Blas Lamberti. Ese mismo día por la noche, Larrazábal muestra claramente el tipo de hombre que es al declarar: «El gobierno mantiene absoluto control de la situación y muy pronto podrá anunciar la suspensión de las medidas que para mantener el orden se han dictado, para que, en esa forma, todos los venezolanos podamos disfrutar de nuestros espectáculos públicos, de nuestras carreras de caballos y del aire libre que respira la nación». Resulta increíble que el PCV haya decidido dar todo su apoyo a un hombre tan débil y vacuo como el vicealmirante.
Pero eso no es lo peor; el PCV se dedica con frenesí a pedir «elecciones ya», sin caer en cuenta que caía en la vil trampa que constituía la propuesta del grupo radical de la derecha, manejada por Betancourt.
Para ese enero de 1958 tenemos en Caracas 40 mil ranchos, y en toda Venezuela un 25 por ciento de población analfabeta.
El 9 de febrero de 1958, llegan Betancourt y su familia a Maiquetía. En su estilo retórico y camaleónico, con su voz atiplada e hiriente dice: "Regreso a mi patria sin ánimo de venganzas, sin apetito de gobierno, pero sí con la idea y con la convicción de una tregua política, durante la cual los partidos deberán reorganizar sus filas en forma serena y sin ninguna impaciencia [...] Debo decir que de inmediato iré al cementerio, donde sobre la tumba de mis padres y de mis compañeros muertos en la lucha por la libertad, juraré ser un hombre sin ambiciones personales ni deshonestas".
Entre los que fueron a recibir a Betancourt, temblorosos de emoción, se encontraba Simón Sáez Mérida, secretario general de AD. La juventud adeca deliraba entusiasmada por aquel mítico hombre, sobre todo Moisés Moleiro (luego traidor), Héctor Pérez Marcano, Jesús María Casal (luego traidor), Gumersindo Rodríguez (luego traidor), Rómulo Henríquez (hijo) y Américo Martín (luego traidor).
Éstos, podía decirse, eran los que se habían quemado el pecho enfrentando la dictadura sin irse por los caminos del dorado exilio. Betancourt prefería confiar en los que emigraron a Estados Unidos, Puerto Rico, Costa Rica y México. El padre de todos estos «muchachos» acabaría siendo luego el terrible panfletario Domingo Alberto Rangel, el más lúcido, el más talentoso ideológica e intelectualmente, de cuantos adecos había entonces, pero quizás por ello mismo el más sensible y el menos audaz políticamente. Era básicamente un intelectual, un académico que perdió su talento dedicándose al formulismo rancio y retórico de las teorías economicistas, por lo general casi todas equivocadas. Todo un profesor, pues. Aunque hay que decir, también, que Domingo Alberto era demasiado vanidoso y petulante, y por esto mismo débil de carácter. Malinterpretó a Rómulo y éste no lo perdonó.
Lo que sorprende a este grupo de jóvenes, que están recibiendo con júbilo al líder más glorioso de su partido, al batallador incansable por la libertad y defensa de la soberanía nacional y el progreso de su patria, es observar que allí mismo en el aeropuerto, al tocar tierra venezolana, un grupo de amigos empresarios le están haciendo entrega de un automóvil convertible. Lo escoltan estos amigos, Rómulo alza la mano, trata de abrirse paso entre sus muchachos, los que han dado la pelea en la resistencia y que adonde él se dirija allí van ellos gritando «¡Viva el gran líder Rómulo Betancourt!», «¡Viva Acción Democrática!» El héroe entra al descapotado vehículo especial para la ocasión, impecablemente vestido de blanco, se quita el sombrero, alza su mano con la infaltable pipa, se despide y ahora se encamina hacia la terrible Caracas, preñada de convulsiones, de la que estuviera ausente casi diez años.
La simple entrada de Rómulo a la capital le planteó un serio problema al gobierno de transición; inmediatamente el general Jesús María Castro León le advirtió al gobierno que con Betancourt en Venezuela, él no respondía de lo que le pudiera suceder a las Fuerzas Armadas. Castro León, le tenía un morboso pánico a Betancourt.
Ya Rómulo tenía armado su propio CEN para imponerse, el cual integraban: Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, Luis Augusto Dubuc, el sindicalista José González Navarro y el mismísimo Domingo Alberto Rangel. Un día Rómulo se presenta sorpresivamente a este CEN, hermético y serio. Abraza a medias, saluda a medias, procurando descubrir qué hay detrás de aquellas miradas y sonrisas. Como para sorprender intenciones solapadas o posiciones irresolutas, calibrar el poder de los zarpazos que podría recibir, estudiar las dobleces de los que se declaran adictos a su persona. Pide que le entreguen un informe sobre los planes en los que anda Hugo Trejo, sobre quiénes son los amigos de este oficial y bajo qué ordenes actúa, quiénes en AD creen en él; en qué consiste su propuesta de lucha, su verdadera relación con Wolfgang Larrazábal, y con los que comandan tropas.
Estando en estos pormenores, recibe un sobre con una ayuda económica del empresario Alejandro Hernández. Su rostro permanece inalterable. Comenzaban a manifestarse, por vía del gran apoyo que está recibiendo de la embajada norteamericana, los primeros aportes para la campaña electoral. En redondo, la ayuda de Alejandro Hernández superará los 250.000 bolívares. Habiendo concluido la visita a su partido, se dirigió a Fedecámaras para verse con don Salvador Salvatierra con quien suscribió, para la misma causa de la lucha por la candidatura, un pagaré de su banco por 100.000 bolívares. Por otro lado, los banqueros Julio Pocaterra y Leopoldo Correa se comprometieron a pasarle un aporte regular para el pago de sus guardaespaldas. Estos hechos que se conocieron en el seno del AD decente, serían parte de algunas chispas que iban a ir alimentando un severo cisma dentro del partido. Lo que nadie sabía en AD, era que la honda preocupación de Betancourt por los pasos que estaba dando Hugo Trejo, tenía que ver con los contactos tan frecuentes y muy amistosos que estaba teniendo con los empresarios. Taimado, con ese aspecto de honda preocupación con el que se disfrazaba para evitar los saludos de la «gente innecesaria e inútil», se traslada a la quinta Miramar, calle Maury, de la urbanización Las Mercedes. Poco antes de que se retiren sus compañeros, les dice casi en susurro y con aparente indiferencia: «Vengo, así debe entenderlo todo el partido, sin ambiciones políticas ni interés por el poder».
Es esta una pose muy adecuada para dejar contenta y confusa a la masa, pero en el círculo de sus más íntimos y leales amigos del partido (entre ellos no se contaba Domingo Alberto Rangel) su posición era otra. A ellos les habló por todo el cañón:
  • Señores, quiero que sepan que vengo decidido a gobernar. Además quiero que se enteren que ya está escrito que seré el próximo presidente de Venezuela, y espero que ustedes sepan las razones de por qué se los digo. Supongo que no se necesitarán explicaciones de ningún tipo. Ustedes irán recibiendo mis órdenes a su debido momento, y con nadie más deben comentar esto que les estoy expresando. De momento dejemos correr toda clase de bolas y cuentos, y a mí únicamente, por reglas estratégicas, me corresponderá declarar, cuando sea necesario, lo que tenga que ver con posibles candidatos de AD. Se darán a conocer unos candidatos independientes, y no hay que alarmarse en absoluto por eso. Buenas noches, señores.
Betancourt conservará por el resto de su vida un gran sentimiento de desprecio y odio hacia los acontecimientos del 23 de enero, y conseguirá trasmitirlo a todos los miembros de Acción Democrática.
Paradoja, si se toma en cuenta que fue debido en parte, a la resistencia adeca que se consigue hacer tambalear al dictador. Pero es que dentro de la vieja guardia este sentimiento resultaba chocante. Cada vez que haya disturbios callejeros, Betancourt frenético de indignación gritará: «¡La fauna de añoradores del paraíso perdido del 23 de enero!» Porque en verdad, él mismo reconocía que el más grande error histórico fue haberle permitido a la juventud venezolana adueñarse de una posición antiimperialista. Aquel era el gran momento para un cambio total hacia un verdadero régimen de justicia y de igualdad social. Como en ningún otro momento de nuestra historia se tuvo un momento más hermoso, más auténticamente patriótico. Betancourt habría de trastocarlo y destruirlo todo.
(Extractos de mi libro "El Procónsul Rómulo Betancourt…")
@jsantroz


Twitter: @jsantroz
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Artículo de opinión. Masacres y enfrentamiento o la lección de ética que no aprendimos. Por José Roberto Duque

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Este texto no puede, no podría ir dirigido y ni tan siquiera dedicado a los fascistas y antichavistas de cualquier pelaje, grado de autocontrol o nivel académico, nunca. Hace un tiempo pude habérselo dirigido al grupo o segmento dentro del antichavismo al que le hubiera detectado alguna capacidad para el análisis lógico, o tan siquiera sereno, de la realidad. Ya no. Este texto va dirigido al segmento del chavismo (sí, el chavismo también se ha segmentado, aunque sin dejar de ser uno solo) que no aguanta las ganas de darle la razón al enemigo cada vez que uno de los nuestros es acusado con argumentos o pruebas muy palmarias de haber cometido errores o injusticias.

***

En El Amparo se produjo una masacre (30 de octubre de 1988): un cuerpo élite integrado por los "mejores" efectivos de contrainsurgencia de los organismos de seguridad del Estado emboscaron a 16 pescadores que iban en una lancha y asesinaron a 14. Los pescadores sólo llevaban cuchillos; con ellos iban a desguazar los pescados para el sancocho. Igual en Yumare (8 de mayo de 1986): nueve militantes de izquierda acribillados por seis docenas de funcionarios entrenados, al mando de un asesino en serie conocido como Henry López Sisco. En el grupo, reunido en el piedemonte yaracuyano, alguien llevaba una escopeta casera; no puede llamarse combate lo que ocurrió allí.
Cantaura (4 de octubre de 1982): sin tener todos los elementos que fueron saliendo a la luz, pudiera concluirse que hubo un enfrentamiento que terminó en masacre. El Frente Américo Silva repartió y recibió plomo, y venía de ejecutar varias acciones armadas. Pero los elementos clave los conoció luego todo el país: 23 de los 41 guerrilleros fueron asesinados luego de ser descuartizados en vida, las mujeres vejadas y mutilados sus órganos sexuales.
Chávez, 1992: lo emplazaron a que se rindiera y él se rindió, no recibió a plomo a quienes fueron a buscarlo al Museo Histórico Militar.
Ernesto Che Guevara murió en su ley: capturado luego de combatir y fusilado por el enemigo, como él había mandado a fusilar a contrincantes batisteros años atrás. Ezequiel Zamora murió en combate, no asesinado, lo mismo que José Martí. Ghadafi, asesinado; los comandantes del M-19 que ejecutaron la acción del Palacio de Justicia en Bogotá (6 de noviembre de 1985) murieron en combate, no así las docenas de hombres y mujeres que el ejército colombiano acribilló, secuestró y desapareció al proceder a reconquistar el edificio.
Eliézer Otaiza, Robert Serra, Tomás Lucena, Jorge Rodríguez (padre), Fabricio Ojeda, Yulimar Reyes, Gonzalo Jaurena: asesinados.
Alí Gómez García, Negro Primero, Ambrosio Plaza, Juan José Rondón, José Tomás Boves: muertos en combate.

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Óscar Pérez, al igual que el pran llamado El Picure, estaba apertrechado en su escondite con armas de guerra robadas en varias acciones, y esas armas fueron utilizadas para repeler a los cuerpos de seguridad que fueron a arrestarlo; su grupo mató al menos a dos funcionarios (hasta ahora; hay otros heridos de gravedad). No hubo una masacre en El Junquito. Es estúpido seguir discutiendo si en la jurisprudencia internacional se llama "rendición" y "disposición a negociar" eso de matar policías a tiros en la vida real y rendirse por Twitter o por Instagram.

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Ayer volvieron a quitárseme las ganas de establecer algún tipo de comunicación fructífera o más o menos fértil, interesante o divertida con cierto antichavismo. Fue cuando escuché a Luisa Ortega Díaz, señora tan orgullosa de su formación, su título y sus cargos, decir que la muerte de Óscar Pérez convertía a Nicolás Maduro en genocida. Usted y yo tenemos derecho a ignorar qué significa eso de "genocidio"; una mujer que estudió leyes y que fue Fiscal General de una república, no tiene ese derecho.

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Luisa Ortega Díaz viene (perdón: se fue) del chavismo. Razón extra para dirigirme a esa audiencia que debe estar llena de Luisas Ortegas en potencia.

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Creo que una sola cosa puede empujar, y en efecto empuja de vez en cuando, a un camarada que ha manifestado y demostrado ser un firme defensor de la Revolución, a darle la razón al enemigo, a pensar como él, a sentirse disminuido por no saber cómo defenderse o defender a nuestro proceso histórico en presencia de un error, contradicción o dislate nuestro: esa cosa que ablanda gente proclive a ablandarse es el "qué dirán". Sobre todo para aquellos camaradas que tienen amigos o familiares cercanos antichavistas, eso de quedarse sin argumentos puntuales con qué evitar ser acusados de apoyar una cosa fea o antiética, resulta una situación incómoda y dolorosísima. Matan a un Óscar Pérez y de pronto se nos borran los miles de asesinados que hemos llorado en estos años, décadas y siglos, porque el dolor que manifiesta el pana escuálido nos parece digno de respeto, incluso más digno de respeto que nuestro dolor.
El único requisito para participar en esta guerra es vivir en este planeta
Entonces nos pasa por la mente la reflexión: "Ya va: si yo hablo de la repugnancia que me produce el Gobierno, entonces mi hermano, mis panas, mi mamá y mis tíos me tratarán un poquito mejor y ya no me culparán de ser cómplice de un asesinato".
Y así, entre homenajes a la "decencia" y pérdidas de la perspectiva, del foco histórico y del hilo conductor de nuestra guerra de siglos, el militante no preparado para las batallas de la palabra y del afecto termina rindiéndose (por Instagram, Twitter ¡Y HASTA POR FACEBOOK!) y reconociéndoles razones a quienes no las tienen.
Invitados a explicar qué coño les pasa, por qué esa súbita incapacidad para comprender que la razón de ser histórica y multisecular de nuestra clase no va a verse manchada ni a perderse porque en nuestro bando haya corruptos o ineptos (como en el bando de ellos y como en cualquier bando donde haya gente humana), entonces echan mano de un elemento que no les supieron explicar o no entendieron bien: la ética.

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A Fernando Savater le duele el hocico y los dedos de explicar que la ética y la moral son dos cosas distintas. Que la moral es esa mierda que la religión y las leyes te obligan a ser y a reprimirte para que no hagas tales cosas, y la ética es tu capacidad para distinguir y ponerle límites y normas a lo que es bueno de lo que es malo (incluso si es legal o ilegal), y a actuar en consecuencia. Pero muchísima gente sigue creyendo que ser ético o tener normas éticas es lo mismo que ser aplaudido o aceptado por esa gente que se proclama "la gente de bien", y ahí es cuando nos ensartan los mercachifles de la moral, incluidos curas, directores de escuelas, pastores evangélicos, pastores alemanes, economistas, abogados y habladores de güevonadas, y nos estafan con esta charla: "Ser revolucionario es no comerse la luz roja del semáforo ni mirarle el culo a las mujeres ni botar basura en la calle ni emborracharse ni faltarle el respeto a la autoridad". Te agarra un moralista, te pone a aprenderte un manual o decálogo del buen ciudadano y tú vas como un pendejo a acatarlo al caletre creyendo que ser revolucionario es ser "eso", tan sólo porque te hace sentir más o menos cómodo y limpio de conciencia.
Y este es un momento cumbre: el instante en que te echaron mal el cuento del "hombre nuevo" y entonces vienes tú y te esfuerzas en parecerte a uno de esos seres impolutos y perfectos, porque crees que (además), por ejemplo, La madre, de Máximo Gorki, es un tutorial o manual para ser revolucionario, y entonces sales a la calle a imitar a alguno de sus personajes. Te estafaron haciéndote creer que con seguir unos sencillos consejos puedes volverte comunista, revolucionario, chavista y gente de avanzada, cuando la realidad es que el revolucionario es una construcción histórica, no un sujeto que un día cambió y se empezó a comportar distinto al coñoemadre que sigue borboteándole adentro.
El otro coñoemadre que te "formó" como si más bien te evangelizara no te explicó: muchacho, el revolucionario es un sujeto deteriorado en su ser social porque fue nacido y criado en, por y para el único sistema que existe en el planeta, que es el capitalista, pero se ha declarado en rebeldía y pelea por crear junto con otros una crisis en el sistema. Pero es mentira que si tú de pronto manifiestas que odias la violencia entonces ya eres pacifista; que si hablas mal de la carne de vaca ya eres vegano; que si decides hablar mal del machismo ya eres feminista; que si escuchas a Alí Primera ya eres comunista; que como Chávez proclamaba el amor entonces tú crees que el enemigo será derrotado con procedimientos amorosos y eso ya te convierte en chavista.
Y como también crees que ser chavista es comportarse exactamente igual a como Chávez proponía que nos comportáramos, entonces tal vez estés intentando ser al mismo tiempo campesino, militar, católico, evangélico, pachamamero, conuquero, industrial, antinorteamericano pero amante de las Grandes Ligas, machista pero feminista, libertario pero jefe por definición, animalista pero aficionado al chicharrón, bolivariano pero marxista o marxero.
Si proclamarse comunista fuera suficiente requisito para ser efectivamente comunista, Edmundo Chirinos sería un ejemplo a seguir por todas las generaciones de venezolanos desde los años 80 para acá, Louis Althusser sería modelo de lo que debe ser un intelectual revolucionario y las feministas tendrían que aceptarlo porque si no ellas no podrían ser revolucionarias.

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Hay gente a la que se le da fácil esto de ser genuinamente libertarios y antisistema, pero ese ser humano es casi imposible de encontrar entre quienes viven o hemos vivido en ciudades grandes o medianas. Para quien creció y fue formado (deformado) en capitalismo y por lo tanto es esencialmente una rata, intentar cualquier gesto de sencillez, humildad, solidaridad y la esplendidez lo hace sentir pendejo. Puede tratar de no competir pero todos están compitiendo; entonces entra en competencia o se vuelve un ermitaño. ¿Alguien recomendó ser un guerrero sin perder la ternura? ¿Alguien dijo algo sobre ser tierno como una paloma pero sagaz como una serpiente?

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La guerra es una cosa horrenda, el más nauseabundo de los inventos humanos.
Los seres plenamente virtuosos, probos, tiernos y hermosos no ganan guerras, por lo dicho en la línea de arriba y porque los seres plenamente virtuosos, probos, tiernos y hermosos no existen en capitalismo. En la guerra todo lo que ocurre es feo, inmoral, contranatura, ignominioso, humillante, y en un escenario así el que llega dando las buenas tardes y ofreciéndose como desinteresado y humilde servidor está muerto.
Es inevitable participar en una guerra en la que todos estamos metidos, pues el único requisito para participar en ella es vivir en este planeta. Así que tenemos unas cuantas disyuntivas que sortear. Una de ellas es: lamentarte para siempre, eterna y fatalmente, de que esas cosas espantosas afecten solamente a los tuyos (y sí, en la guerra hay seres que no son de los tuyos) o aceptar que de vez en cuando a ellos les tocará también padecer los efectos de la guerra (que ellos iniciaron, por cierto).
¿Crees que considerar justa la muerte de quien viene a asesinarte te hace parecerte al enemigo? Por fin vas entendiendo: tú puedes parecerte a ellos para derrotarlos, pero ellos nunca se te parecerán en que tus acciones feas o hermosas, dulces o amargas, las mueve el amor a la especie humana, y por esa razón, a la larga, vamos a ganarles.
José Roberto Duque
Tomado de misionverdadd.com

Keiser; El Petro solucionará los problemas de Venezuela

Óptica Socialista
Noticias nacionales





El reconocido y polémico economista estadounidense, Max Keiser, quien desde 2010 vaticina que las criptodivisas harán caer los imperios occidentales y monopolios financieros, expresó su opinión sobre el anuncio del presidente Nicolás Maduro de la creación de una criptomoneda venezolana llamada “Petro”.
“La criptomoneda puede solucionar los problemas de Venezuela y hasta crear la base para una gran recuperación, si se diseña y se maneja correctamente”
Max Keiser
Keiser aseguró en una serie de mensajes en su tuiter @maxkeiser, que la iniciativa de una criptomoneda es una buena forma de luchar contra el imperialismo estadounidense que ahoga la economía venezolana:
“Los problemas de Venezuela son causados principalmente por el imperialismo estadounidense. La idea de la criptomoneda “Petro” es una excelente manera de iniciar el quiebre de esa cadena colonial. Evadir sanciones es simple. Crear la primera moneda soberana también es simple. Venezuela se puede unir a la lucha para destronar al dólar“.
Para el investigador y presentador del programa Keiser report difundido por la cadena RT, el “Petro” puede ser una salida a la crisis: “La criptomoneda puede solucionar los problemas de Venezuela y hasta crear la base para una gran recuperación, si se diseña y se maneja correctamente”.
Para lograr los objetivos planteados en la economía interna y además contribuir a la lucha contra el poderoso del norte, Keiser platea las siguientes medidas:
Paso 1: Venezuela debe redireccionar el origen de los subsidios del gobierno de la renta petrolera a la minería de bitcoin en suficientes cantidades para dominar el campo global de la criptografía. Adicionalmente, legalizar las criptodivisas y la minería. Llenar el país con cajeros de bitcoin. Permitir a los empleadores pagar sueldos en BTC.
Paso 2: Aceptar el pago por el petróleo venezolano solo en bitcoin.
Paso 3: Lanzar el “Petro” como moneda local, una divisa manejada por el gobierno con una tasa de cambio fija (dinámica, con una tasa de cambio simultánea en oro) como forma de mitigar el riesgo de volatilidad del bitcoin en la economía local.
Paso 4: Usar el fortalecimiento de la moneda venezolana para invertir en grandes compras de Yen, para destruir el dólar y descapitalizar a tu opresor colonial.
“¿Por qué no adelantarse a Rusia, Japón o China?” se pregunta Keiser, en referencia a lo que indica será un proceso de hiperbitcoinización que iniciará cuando el bitcoin se expanda hasta los estados soberanos.
“El socialismo venezolano está intentando mantener a raya a los cleptócratas petroleros de Estados Unidos y a los buitres capitalistas. Es más una medida defensiva que una política económica sustentable”, indica tajantemente el experto, agregando que a Venezuela la han llevado a estar al borde del colapso, y ahora debemos atacar: “las criptodivisas son asesinas de imperialismos” agrega.
Fuente: RT/blockchain/21/01/18
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